Siguen las idas y venidas por el asunto del radar de Ezeiza mientras la vida de miles de pasajeros pende de un hilo, o lo que es peor, de un idiota con autoridad. Enrique Piñeyro salió a hablar fuera de su libreto original oficialista según el cual la culpa era de Menem, pero digamos que con esta línea política contribuyó a beneficiar a los más irresponsables.

Lo que le falta al aviador y director cinematográfico es terminar de romper su lealtad no se si ideológica, estética o snob con el gobierno y no solo acusarlos de hablar mucho. Hable usted señor, usted que dice ser valiente y comprometido con la seguridad de los pasajeros antes que nada. Deje de dar vueltas sobre el asunto y utilice la palabra RESPONSABILIDAD sin patearla fuera de la cancha de los vivos políticos. Y después deje de chuparle las medias al responsable número uno, el comandante de este operativo al que usted llama “el único sensato”. ¿Tiene usted noción del significado de la palabra sensatez? ¿No se da cuenta de que la señora Garré depende de él? ¿Tiene miedo o por encima de la seguirdad de los pasajeros está su camiseta política y su pertenencia a la farándula oficialista? ¿Quiere mejorar la situación de la seguridad aérea o seguir siendo mimado por CQC? Defina sus prioridades, no son compatibles.

Me cansó Piñeyro, pero él no es el que debe actuar. Es sólo un anotado, un comedido que queda a medio, tal vez un cuarto de camino. Porque lo cierto es que este escándalo del cuento de un sistema aéreo partido por un rayo, solo empieza a terminar el día que la señora Garré deba volver a ocuparse de sus registros del automotor por haber sido expulsada con un juicio politico. Y Piñeyro no es quién debe pedirlo.

Lo que es clarísimo como lección es que el peor negocio en la Argentina es que te mate por acción u omisión un progre. Si te pasa eso andá a reclamarle a Gardel porque es difícil encontrar uno vivo al que le importe.